Ninguna institución está a salvo de cometer injusticias, ni siquiera la Santa Madre Iglesia.
¿No os habéis fijado de que, por lo general, los grandes santos fueron perseguidos por la propia Iglesia en vida? Podemos citar como ejemplos a Juan Nepomuceno Zegrí, fundador de las Mercedarias de la Caridad, al que la Iglesia apartó de la vida pública durante muchísimos años, o San Juan de la Cruz, al que se torturó en la prisión conventual de Toledo o Santa Teresa ,que desde que empezó la reforma del Carmelo tuvo que lidiar con las incomprensiones de la jerarquía de su época y de no pocas de sus hermanas y hermanos de hábito. Finalmente murió con la pena de no haber podido recuperar su manuscrito biográfico, conocido como el Libro de la Vida, de manos de la Inquisición y de ver como el futuro de la Orden peligraba por el ego de algunos religiosos, como el Padre Gracián.
Todo esto me recuerda a que una vez alguien dijo "es muy difícil convivir con un santo" y creo entender el por qué; Cuando alguien destaca por su brillantez o coherencia de vida hace que, sin quererlo, los mediocres que le o la rodean queden en evidencia. Ante esto... ¿Qué hace un mediocre por lo general? ¿Tratar de mejorar o hundir a la persona cuya luz deja en evidencia sus propias miserias? Creo que todos conocemos la respuesta.